Los componentes de la barrera metálica se fabrican a partir de bobina de acero laminada en caliente, mediante un proceso de conformación en frío y una posterior galvanización en caliente para garantizar su resistencia a la corrosión.
Las principales características del sistema son la reducción de la gravedad de los accidentes, su mínimo coste y su máxima rentabilidad.
La finalidad de la barrera metálica es reducir la gravedad de los accidentes por salida incontrolada de la calzada. De esta forma se consigue:
- Disminuir el número de muertes.
- Atenuar la importancia de las lesiones.
- Limitar los daños materiales en el vehículo y a terceros, con un ahorro considerable en concepto de indemnizaciones por siniestralidad.
En el caso de producirse un accidente de las características señaladas, sus consecuencias se limitan a desperfectos en la barrera,
minimizándose los daños al vehículo y a sus ocupantes.
Esto se logra mediante una absorción controlada de la energía del impacto, gracias a la deformabilidad del sistema, que se traduce en:
- Contención garantizada: protege del impacto contra obstáculo, caída por desnivel o invasión de vía adyacente.
- Suave deceleración: evita a los ocupantes sacudidas violentas que pueden causar graves lesiones.
- Redireccionamiento óptimo: reconduce la trayectoria del vehículo, e impide que rebote y retorne incontrolado a la calzada poniendo en peligro a otros usuarios.
La preocupación de los fabricantes de barreras metálicas es
conseguir que las carreteras sean más seguras para todos sus usuarios, incluyendo los más vulnerables.
En este sentido, se ha trabajado en el diseño y normalización de sistemas que mejoran el comportamiento de la barrera en caso de choque de ocupantes de vehículos de dos ruedas.